El aumento de la movilidad latinoamericana hacia España pone el foco en la gestión migratoria

El aumento de la movilidad latinoamericana hacia España pone el foco en la gestión migratoria

Migralis apuesta por centralizar trámites y servicios para quienes quieren estudiar, trabajar o establecerse en España.

 

España continúa consolidándose como destino para miles de latinoamericanos que buscan estudiar, trabajar o iniciar una nueva etapa vital. Solo durante el segundo trimestre de 2026 llegaron al país alrededor de 34.000 personas de nacionalidad colombiana, 23.300 de nacionalidad venezolana y 16.800 de nacionalidad peruana, según los últimos datos provisionales del Instituto Nacional de Estadística (INE). Colombia y Venezuela fueron, de hecho, las dos principales nacionalidades de los inmigrantes que llegaron a España durante ese periodo.

 

El crecimiento no es un fenómeno aislado. A 1 de julio de 2026, España alcanzó los 49,8 millones de habitantes, máximo de la serie histórica, y contaba con más de 7,4 millones de residentes de nacionalidad extranjera. El número de personas nacidas fuera de España superaba ya los 10,2 millones. El propio INE señala que el aumento de población durante el segundo trimestre estuvo impulsado por las personas nacidas en el extranjero.

 

Detrás de esas cifras hay miles de procesos individuales en los que se cruzan decisiones jurídicas, académicas, laborales y personales. Saber qué autorización solicitar, encontrar una formación adecuada, preparar la documentación, contratar un seguro médico que cumpla los requisitos, localizar alojamiento o resolver las gestiones posteriores a la llegada son cuestiones que habitualmente requieren acudir a distintos proveedores.

 

Ese escenario de crecimiento y fragmentación de servicios es el que está detrás de la creación de Migralis, una plataforma española de gestión migratoria impulsada por Grupo Sáncoz y con especial foco en el público latinoamericano. Su propuesta busca ordenar y coordinar las diferentes necesidades que aparecen durante un proceso migratorio, desde la planificación inicial hasta la llegada y posterior instalación en España.

 

Aunque Migralis se ha materializado como proyecto en 2026, responde a una necesidad que sus impulsores llevaban varios años detectando alrededor de los procesos migratorios vinculados a la formación.

 

De una consulta formativa a una necesidad mucho más amplia

El origen de Migralis está relacionado con la demanda que durante los últimos años han generado determinadas vías de regularización vinculadas a la formación. Las consultas recibidas en torno a estos procedimientos permitieron detectar un patrón: muchas personas no necesitaban únicamente encontrar un curso o realizar una matrícula.

 

Necesitaban comprender todo el proceso que rodeaba a su situación migratoria: qué documentación preparar, a qué profesional acudir, qué requisitos debían cumplir, qué seguro contratar o qué pasos tendrían que realizar una vez en España.

 

“Detectamos que muchas consultas comenzaban alrededor de la formación, pero rápidamente aparecían otras necesidades. Las personas nos preguntaban a qué abogado acudir, qué seguro necesitaban, qué documentación tenían que preparar o qué debían hacer después. Había mucha información disponible, pero estaba muy fragmentada”, explica Sofía Sánchez, directora general de Migralis.

 

El marco normativo también ha evolucionado durante los últimos años. El Reglamento de Extranjería, aprobado mediante el Real Decreto 1155/2024 y en vigor desde el 20 de mayo de 2025, reorganizó las figuras de arraigo y cambió la denominación del anterior arraigo por formación, que pasó a denominarse arraigo socioformativo. La norma redujo además, con carácter general, a dos años el periodo de permanencia exigido para acceder a las figuras de arraigo, con la excepción del arraigo familiar.

 

Actualmente, el arraigo socioformativo permite acceder a una autorización de residencia temporal a determinadas personas extranjeras que, cumpliendo el resto de requisitos, hayan permanecido en España de forma continuada durante al menos dos años y estén matriculadas, se encuentren cursando o se comprometan a realizar determinadas formaciones.

 

La experiencia acumulada en ese entorno fue mostrando al equipo que el problema iba más allá de un trámite concreto.

 

“Escuchar al usuario fue determinante. Muchas personas nos decían que se sentían perdidas durante el proceso. Podían tener claro que querían estudiar o establecerse en España, pero no sabían en qué orden hacer las cosas ni qué proveedores eran fiables. Ahí vimos la necesidad de crear un punto de coordinación”, señala Paola Ríos, responsable del proyecto Migralis.

 

Una inmigración latinoamericana con peso creciente

Las cifras oficiales ayudan a entender la dimensión del fenómeno. Además del fuerte flujo de llegadas registrado por el INE, los ciudadanos latinoamericanos ocupan ya un lugar destacado tanto entre los residentes extranjeros como dentro del mercado laboral español.

 

Los datos del Observatorio Permanente de la Inmigración muestran que, a cierre de 2025, las personas procedentes de América Central y del Sur representaban aproximadamente el 33% de los extranjeros con autorización de residencia dentro del régimen general de extranjería. Entre las nacionalidades con mayor presencia figuraban Colombia y Venezuela.

 

Su participación es especialmente visible en el mercado de trabajo. En julio de 2026, la Seguridad Social alcanzó un nuevo máximo de 3.512.223 afiliados extranjeros, un 13,6% más que un año antes. Colombia sumaba 347.467 cotizantes, Venezuela 247.209 y Perú 133.002. Solo estas tres nacionalidades latinoamericanas reunían cerca de 728.000 trabajadores afiliados.

 

Los trabajadores extranjeros representan ya el 15,6% del conjunto de afiliados a la Seguridad Social y su presencia se extiende desde sectores como la hostelería, la agricultura o la construcción hasta actividades de mayor cualificación y emprendimiento. Más de 531.000 trabajadores extranjeros estaban dados de alta como autónomos en julio.

 

Este contexto amplía también la diversidad de perfiles que se acercan a los servicios migratorios. Ya no se trata únicamente de quien llega con una oferta de empleo. Hay estudiantes, profesionales que trabajan en remoto, personas que llegan por motivos laborales, extranjeros que ya llevan un tiempo residiendo en España y buscan regularizar su situación o usuarios que simplemente necesitan resolver una parte concreta de su expediente.

 

Entre esos perfiles se encuentran también los profesionales que trabajan a distancia y quieren trasladar su residencia a España. El denominado visado de nómada digital, o visado de residencia para teletrabajo, permite a determinados profesionales extranjeros residir en España mientras desarrollan a distancia una actividad laboral o profesional vinculada principalmente a empresas situadas fuera del país. Esta vía, regulada en el marco de la Ley 14/2013 tras los cambios introducidos por la Ley de Startups, forma también parte de los procedimientos sobre los que trabaja Migralis.

 

Para Migralis, la regularización no termina en la obtención de una autorización. El objetivo es que quienes cumplen los requisitos puedan desarrollar su proyecto de vida en España dentro del marco legal, incorporarse al mercado laboral formal y contribuir al Estado de bienestar.

 

España también gana peso como destino de estudios

La educación constituye también una importante vía de entrada a España.

 

El Sistema Universitario Español contó en el curso 2024-2025 con 220.809 estudiantes de nacionalidad extranjera, equivalentes al 12,1% del alumnado universitario. La presencia internacional es especialmente elevada en los estudios de posgrado: los alumnos extranjeros representaron el 28,6% de los matriculados en máster y el 29,5% de los estudiantes de doctorado. El propio Ministerio de Ciencia destaca además la elevada orientación de los estudiantes procedentes de América Latina y el Caribe hacia los programas de máster.

 

Las estadísticas administrativas de extranjería vuelven a mostrar una fuerte presencia latinoamericana. A 31 de diciembre de 2025 había 85.690 personas con autorización de estancia por estudios en vigor, incluyendo estudiantes y familiares. Colombia era la principal nacionalidad, con 11.263 personas, seguida entre los países latinoamericanos por Perú, con 7.636; Ecuador, con 4.921; México, con 4.796; y Venezuela, con 2.473.

 

Precisamente por esa combinación entre formación y migración, una de las áreas sobre las que trabaja Migralis es el visado de estudios en España, un procedimiento en el que la elección del centro educativo es solo uno de los elementos que deben coordinarse con la preparación documental y el resto de requisitos aplicables a cada caso.

 

Un modelo para centralizar un proceso que suele estar fragmentado

La propuesta de Migralis parte de una idea sencilla: la persona no debería tener que construir por sí sola toda la cadena de proveedores necesaria para completar su proceso.

 

Según el tipo de expediente, pueden intervenir abogados especializados en extranjería, centros educativos, traductores jurados, aseguradoras, servicios de alojamiento y otros proveedores complementarios. A ello se suman las gestiones que aparecen después de la llegada, como empadronamiento, documentación de identidad de extranjero, cuenta bancaria, vivienda, renovaciones o búsqueda de empleo.

 

Migralis pretende actuar como coordinador de ese ecosistema.

 

La compañía diferencia, además, las responsabilidades de cada parte. El primer filtrado y la coordinación operativa corresponden a Migralis, mientras que el diagnóstico jurídico, la estrategia legal y, cuando procede, la preparación y presentación del expediente ante la Administración corresponden a abogados colaboradores. Los servicios complementarios son prestados por los partners correspondientes y el usuario puede contratarlos en función de sus necesidades.

El modelo permite así contratar tanto servicios concretos como procesos más amplios. El servicio se articula en diferentes fases, desde una primera valoración y la preparación documental hasta la tramitación, el seguimiento del expediente y, cuando corresponde, el acompañamiento posterior a la llegada a España.

 

Tecnología para seguir el expediente

La coordinación se apoya en un portal digital desarrollado por Migralis y ya operativo, concebido para que los diferentes actores puedan trabajar sobre un mismo proceso.

 

El usuario dispone de un espacio desde el que puede consultar la evolución de su expediente y la situación de la documentación. A su vez, el equipo de Migralis coordina los casos y los profesionales colaboradores intervienen en aquellas fases que les corresponden.

 

La idea responde a otro de los problemas detectados durante el desarrollo del proyecto: buena parte de la ansiedad de quien está realizando un trámite migratorio proviene de no saber qué está ocurriendo después de entregar la documentación.

 

La tecnología, sin embargo, no pretende sustituir el componente humano. La incertidumbre sobre la documentación, los requisitos o el estado del expediente es precisamente una de las cuestiones que Migralis busca reducir mediante una combinación de seguimiento digital y acompañamiento durante las distintas fases del proceso.

 

Más de 200 solicitudes de información en su primera etapa

Migralis tiene ámbito nacional, aunque Latinoamérica constituye actualmente su mercado prioritario. Desde la puesta en marcha del servicio, el proyecto ha recibido más de 200 solicitudes de información, según datos de Migralis, una cifra que sus responsables interpretan como una señal de la necesidad de orientación que existe alrededor de los procesos migratorios.

 

El reto ahora pasa por seguir consolidando una red de profesionales y proveedores especializados capaz de cubrir las distintas fases sin perder una visión conjunta de cada caso.

 

Para Sofía Sánchez, la oportunidad no consiste únicamente en digitalizar trámites que ya existían, sino en cambiar la experiencia de quien se enfrenta a ellos.

“Una persona que decide venir a España no piensa en su proceso como una suma de proveedores. Piensa en un único objetivo: estudiar, trabajar o empezar una nueva vida aquí. El desafío es conseguir que todos los pasos necesarios para llegar hasta ese objetivo estén ordenados y coordinados”, concluye la directora general de Migralis.

 

En un país en el que la inmigración internacional tiene cada vez más peso demográfico, académico y laboral, esa necesidad de convertir procedimientos complejos en rutas comprensibles abre espacio para nuevos modelos de gestión. En este contexto, los flujos migratorios entre España y Latinoamérica seguirán planteando nuevas necesidades de información, coordinación y acompañamiento para quienes deciden iniciar un proyecto de vida, estudio o trabajo en el país.